Aunque nadie está libre de ella, hay avaros y avaros. Los peores se reúnen en el Foro de Davos, disfrazados de banqueros, jefes de estado, y funcionarios que mandan los países al Fondo.
Cuando de errores y defectos se trata, siempre es el vecino el que los carga, nosotros somos blancos corderos ajenos a la “maldad” de las “gentes”. Dice el Dante sin embargo, en su Divina Comedia, a través de una de las almas que penan en el mundo soterrado: ”La Soberbia, la Envidia y la Avaricia son las tres llamas en que arden todos los corazones” (canto sexto). La condena de quienes sumergen sus sentidos en las cosas terrenales, es nunca poder elevar los ojos en el quinto círculo purgatorial. Nuestro amigo Dante estudió teología y derecho, y se dio el lujo de aplicar sus conocimientos en una obra poética.
No es este poeta el único que menciona a esta faceta agregada a la esencia humana, el colega
Nicanor Parra la incluye en
El Anti-Lázaro
Muerto no te levantes de la tumba
qué ganarías con resucitar
una hazaña
y después
La rutina de siempre
no te conviene viejo no te conviene
el orgullo la sangre la avaricia
la tiranía del deseo venéreo
los dolores que causa la mujer
el enigma del tiempo
las arbitrariedades del espacio
recapacita muerto recapacita
que no recuerdas cómo era la cosa?
La avaricia parece ser pues, algo común a todos los hombres, y por ende a esos monstruos administrativos que gerencian nuestras vidas. Ya sea por prodigalidad (despilfarro), como por restricción indebida, el desequilibrio en el manejo del dinero provoca daño en la vida de las gentes, que dependen de las decisiones económicas. Bloquear la circulación de la energía (en este caso monetaria) en cualquier sentido, hace que esta deje de fluir y comience a estancarse. Entonces, llega la escasez. Cuando el flujo económico se maneja arbitrariamente, sucede lo mismo que cuando se maneja mal un canal de riego: inundaciones y sequías.
EL FMI O CÓMO CREAR UN ENFERMO TERMINAL
Un caso de pésimo manejo de la economía es el de los grandes bancos internacionales y los organismos tales como el FMI. Curiosamente, hemos acuñado en México una frase discriminatoria para designar a quienes repudian a esos ladrones de guante blanco: “globalifóbicos”, con un tinte indiscutiblemente peyorativo.
Exceptuando Chile, los países latinos se enfrentaron/enfrentan a deudas monstruosas de muy duro cumplimiento. A fines de los ´90, los latinos asumimos que el servicio de la deuda se llevaba el 26,4% del producto de las exportaciones y el PIB por habitante había disminuido el 9,6% en diez años.
La responsabilidad de los problemas causados por la deuda recae sobre varias cabezas: funcionarios de los países en desarrollo que, a su vez, eran representantes en sus países de bancos extranjeros, autoridades de bancos privados y centrales, ministros de Economía y reguladores bancarios. Las “recetas” del FMI, resultaron trágicas para nuestros países del Tercer Mundo: demostraron que las vidas humanas no son cosa de manual.
El origen del endeudamiento de los países del Tercer Mundo debemos buscarlo en el reciclaje de petrodólares en la década del '70. Durante más de veinte años, siete compañías petroleras -conocidas como el cartel de las Siete Hermanas- controlaron el 70% de la producción de crudo en Occidente. En ese período el valor del barril se mantuvo entre uno y dos dólares. La particular situación en la política petrolera Libia y el posterior golpe de Kadafi en el '69, con su nacionalización de algunas concesiones y suba de precio por barril, provocaron modificaciones en las políticas de los demás estados petroleros. El poder pasó de las siete compañías que manejaban el mercado a los estados y su cartel: la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El precio llegó a 11,65 dólares por barril en enero de 1974.
La cuadruplicación o sextuplicación del valor del crudo, asociada con un incremento de más del 30% en el volumen de las exportaciones de la OPEP del '70 al '73, causaron un repentino cambio de rumbo del movimiento financiero.
UN TEQUILA Y UN TANGO

Ministros de Economía, funcionarios de bancos centrales comenzaron una puja feroz con el sector privado -traficantes, vendedores de bienes suntuosos y bancos comerciales-, para captar una porción de los miles de millones de dólares en danza. Cerca de un 85% del excedente de los países miembros, según el año, derivó en aquel tiempo a Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países industrializados, lo cual representaba 400 mil millones. La banca recibió una inundación de "petrodólares", procedentes de los países de la OPEP, coincidentemente con inconvenientes económicos en los países industrializados por el aumento de los precios del crudo. Para suplir la baja en la demanda de créditos, la banca volcó su dinero hacia los países en desarrollo y los del Este.
Luego vendría la pesadilla por todos conocida, las presiones para el cobro de la deuda, las crisis en los distintos países, que se dieron en llamar pintorescamente “efecto tequila” y “efecto tango” en los casos de Argentina y México, eufemismo que en realidad significaba “se cae todo a pedazos”.
Vamos a citar aquí un párrafo del reportaje que Greg Palast del The Guardian realizara a Joseph Stiglitz, ícono de la economía global, cuya transcripción completa (en español) se encuentra en
http://www.gregpalast.com/detail.cfm?artid=123&row=1 :
“El Paso Uno es La Privatización - lo cual Stiglitz dice que se puede llamar con más precisión, "la sobornización"-. En lugar de oponerse a la venta de industrias estatales, me dijo que los líderes nacionales - usando como excusa "las exigencias del FMI" - liquidan alegremente sus empresas de electricidad y de agua. "Podías ver cómo se les abrían los ojos" ante la posibilidad de una "comisión" del 10%, pagada en cuentas Suizas, por el simple hecho de haber bajado "unos cuantos miles de millones" del precio de venta de los bienes nacionales.”
Este fragmento está relacionado con graves denuncias de Palast sobre corrupción en Latinoamérica, en medio de una “fiesta” de acuerdos secretos y presiones de neto corte imperial.
Si Dante volviera a realizar su visita por el mundo subterráneo, seguramente encontraría allí las almas en pena de más de un jerarca latinoamericano, en pleno “Foro de Davos infernal”, rindiendo culto a la avaricia.